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La Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró que el fin de la pandemia "ni siquiera está cerca", porque, aunque muchos países han conseguido controlar la propagación del coronavirus, otros están viendo resurgir el virus y la tendencia mundial es a una aceleración de las infecciones.

Esta reflexión coincide con el día en el que oficialmente se han superado los diez millones de casos confirmados de coronavirus en el mundo, de acuerdo a la base de datos que gestiona la organización y que se alimenta de las informaciones que recibe a diario de las autoridades sanitarias nacionales.

México registró este jueves más de 200.000 casos confirmados por Coronavirus. Asimismo, las autoridades sanitarias informaron que las víctimas fatales superaron los 25.000, tras reportar 6.104 nuevas infecciones y 736 muertes en las últimas 24 horas.

Desde el inicio de la pandemia, el pasado 28 de febrero, México acumula 202.951 casos y 25.060 fallecimientos, informaron las autoridades en una rueda de prensa en el Palacio Nacional de Ciudad de México.

Los casos confirmados de COVID-19 en el mundo han superado oficialmente los diez millones, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que lleva el recuento de las víctimas de la pandemia de coronavirus en base a las informaciones que recibe de las autoridades sanitarias nacionales.

En apenas cinco días se acumularon un millón de nuevos casos, lo que muestra hasta que punto la curva de infecciones sigue ascendiendo con los focos más graves localizados en India, Estados Unidos y Brasil.

En la última semana se rompieron récords consecutivos de casos diarios, llegando a registrarse 191.000 casos en una sola jornada.

Varios focos infecciosos se están expandiendo rápidamente y preocupan a los responsables de la OMS, como el que se registra ahora en la región del Mediterráneo oriental, donde los casos han superado el millón.

Esta región genera una preocupación particular por ser escenario de algunos conflictos armados de proporciones, como los que afectan a Siria, Yemen y Libia, lo que ha causado que sus infraestructuras hospitalarias y sistemas sanitarios en general sufran de enormes carencias.

Por otra parte, las muertes en el mundo directamente atribuidas a la COVID-19 llegarán de un momento a otro al medio millón.

Ahora se cifran en 499.619, según el recuento de la organización que coordina los esfuerzos internacionales contra la pandemia, desde el punto de vista de la asesoría a los países, de la distribución del material indispensable para los más pobres y de la movilización de los recursos para desarrollar y hacer accesibles a todos las tecnologías relacionadas con los test de diagnóstico, y futuros tratamientos y vacunas.

La Universidad John Hopkins ya informó poco antes de las 8.00 GMT de este lunes en su página web que el número de muertos por coronavirus en todo el mundo se había situado en 501.940 y que el de contagios había alcanzado los 10.146.971.

 

EFE

El terremoto de magnitud 7,5 que sacudió este martes con fuerza el centro y sur de México ha dejado al menos cuatro muertos en el sureño estado de Oaxaca, epicentro del movimiento telúrico que activó la alerta sísmica en la capital del país.

Según el reporte más reciente de Protección Civil, el terremoto dejó también cuatro heridos, dos en Oaxaca y otros dos en la Ciudad de México.

EFE

 

 

Brasil, el segundo país con más contagios y muertes de coronavirus, vivió este domingo el contraste entre el conmovedor homenaje a las víctimas de la enfermedad con la instalación de 1.000 cruces frente al Congreso y el anuncio de que en menos de dos semanas podrán volver los espectadores a los partidos de fútbol en Río de Janeiro.

Las cruces formaron parte de una manifestación silenciosa de rechazo al “negacionismo” del presidente Jair Bolsonaro con respecto a la gravedad de la pandemia.

Por cerca de tres horas las cruces fueron instaladas en uno de los jardines frente a la sede del Congreso, en la Explanada de los Ministerios, en el centro cívico de Brasilia, según la agencia de noticias EFE.

“Más de 50.000 muertes, Bolsonaro pare de negar”, decía el único cartel colocado junto a las cruces en la manifestación organizada por el movimiento de izquierda Resistencia y Acción.

Esa fue una de las decenas de pequeñas demostraciones que se realizaron hoy en cerca de 70 ciudades de Brasil y otros 23 países -según la Central Unitaria de los Trabajadores (CUT)- para rechazar la política de Bolsonaro con respecto a la pandemia.

Las protestas, unificadas en las redes sociales bajo la etiqueta #StopBolsonaro, pidieron incluso la renuncia del mandatario y la formación de un juicio político a él.

En Brasilia incluyeron también una ceremonia ecuménica con la participación de líderes indígenas y la presencia del ex ministro Gilberto Carvalho y la diputada Erica Kokay, dos figuras relevantes del Partido de los Trabajadores (PT) de los ex presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff.

El emotivo homenaje a las víctimas de la enfermedad contrastó con el anuncio de que el torneo de fútbol del estado Río de Janeiro -que se reanudó hace un par de semanas con partidos a puertas cerradas- podrá volver a tener público en la cancha desde el 10 de julio próximo.

Los espectadores deberán comprar sus entradas por internet y mantener en las tribunas una distancia de cuatro metros cuadrados entre cada uno de ellos, según el decreto del gobierno regional que los habilita a volver a los estadios, citado por la agencia ANSA.

El estado Río de Janeiro es el segundo con mayor cantidad de contagios y muertes de coronavirus en Brasil, precedido únicamente por San Pablo.

Brasil contabilizaba 1.313.667 casos confirmados de coronavirus y 57.070 fallecimientos por la enfermedad, según el último balance oficial, divulgado anoche, y en todo el mundo sólo es superado en ambos rubros por Estados Unidos.

De acuerdo con los datos compilados por el Consejo Nacional de las Secretarías de Salud (Conass), el país reportó además 17.304 nuevos contagios por la Covid-19 en las últimas 24 horas, con lo que el total de infectados supera el 1,84 millón.

Brasil rebasó este domingo la barrera de los 50.000 muertos por coronavirus tras registrar 632 nuevos fallecidos diarios y alcanzar 50.608 en total, a poco más de tres meses de la confirmación de la primera muerte en el país, según datos oficiales de las Secretarías regionales de Salud.

De acuerdo con los datos compilados por el Consejo Nacional de las Secretarías de Salud (Conass), el país reportó además 17.304 nuevos contagios por la Covid-19 en las últimas 24 horas, con lo que el total de infectados supera el 1,84 millón.

Esta semana Brasil registró cinco jornadas consecutivas por encima de la barrera de los 1.000 muertos, lo que confirma al país como el segundo del mundo tanto en número de víctimas como de contagios, solo detrás de Estados Unidos.

Hoy el país fue escenario de múltiples protestas y manifestaciones a favor y en contra del presidente Jair Bolsonaro, quien enfrenta una seria crisis política, entre otras cuestiones por su política frente a la pandemia.

Las cifras apuntan que el virus sigue avanzando aceleradamente en Brasil pese a que los especialistas alertan que la pandemia todavía no alcanzó su pico en el gigante sudamericano, de unos 210 millones de habitantes.

De acuerdo con los datos de las 27 Secretarías regionales de Salud del país, San Pablo, el estado más poblado de Brasil y donde viven cerca de 46 millones de personas, sigue como epicentro de la enfermedad, con 12.588 muertos y casi 220.000 casos confirmados de Covid-19, según reportó EFE.

El segundo estado más azotado por la emergencia sanitaria es Río de Janeiro, que ya contabiliza 8.875 fallecidos y se acerca a los 100.000 infectados.

Pese al creciente número de contagios, centenares de personas volvieron a ignorar las prohibiciones impuestas por las autoridades sanitarias y llenaron las playas de la "ciudad maravillosa" este domingo.

En el empobrecido nordeste brasileño, la situación más delicada se encuentra en el estado de Ceará, que alcanzó los 5.523 decesos y podría sobrepasar a Río de Janeiro en número de contagios los próximos días.

Diversos estados y ciudades brasileñas empezaron a inicios de junio su proceso de reapertura gradual de la economía, pero muchos municipios han dado marcha atrás esta semana debido al acelerado ritmo de expansión del virus.

Diversos políticos, personalidades y movimientos de la sociedad civil lamentaron las más de 50.000 muertes alcanzadas tras cuatro meses del inicio de la pandemia y poco más de tres desde el registro de la primera muerte.

El ex ministro de Salud Luiz Henrique Mandetta, destituido por Bolsonaro debido a las divergencias entre ambos sobre el combate de la pandemia, expresó su respeto a las víctimas y dijo que "reza" por el país.

"50.000 vidas perdidas. Mi respeto a las víctimas. Mi ex paciente llamado Brasil, rezo por ti! Quería tanto no alcanzar esta marca", expresó Mandetta en su cuenta de Twitter.

Agregó que el país debe "luchar" y mantener el "foco" y la "disciplina", así como defender la ciencia y el sistema público de salud.

"Sigamos juntos. Gobiernos pasan. Oremos!!!", matizó el ex ministro en un recado indirecto a Bolsonaro, uno de los gobernantes más escépticos sobre la gravedad de la Covid-19 y duramente criticado por su apática gestión ante la pandemia.

El ex ministro de Justicia Sérgio Moro, quien renunció en marzo también por divergencias con el mandatario, igualmente lamentó la situación brasileña.

"Más de 50.000 víctimas por el nuevo coronavirus. Muy triste. Tened cuidado. Recuerdo que ya tuvimos Ministro de Salud", dijo Moro, en alusión a la destitución fulminante de dos titulares, Mandetta y Nelson Teich, de la cartera de Salud en menos de dos meses y que es comandada interinamente por Eduardo Pazuello, un general sin experiencia en el área de la salud.

Por su parte, Bolsonaro no se manifestó sobre las cifras alcanzadas y se limitó a subir una publicación en sus redes sociales en tributo a un militar que falleció tras un salto de paracaídas.