Puente enfermo. Así lo llamaban en la zona. Un ingeniero había advertido los problemas que tenía la construcción.
Indignado, el presidente de Italia, Sergio Mattarella, dijo este martes que el desastre del derrumbe del puente Morandi “es una tragedia espantosa y absurda” y que deben investigarse a fondo las responsabilidades. El ingeniero Antonio Brencich profesor de la Universidad de Génova, tiene la respuesta y no de ahora: “El puente Morandi es un fracaso de ingeniería”.

Brencich, docente de cemento armado en la facultad de Ingeniería, había afirmado en 2016 en una entrevista que “ese puente es un error y debe ser sustituido. No sé cuándo. Pero llegará el momento en el cual el costo de la manutención será superior al de la sustitución”.

Morandi, ya fallecido, proyectó un puente similar al que ayer se rompió por una falla estructural en 1957. Se llamó general Urdaneta y se construyó en la bahía de Maracaibo: largo 8,7 kilómetros. El Ingeniero Brencich contó todos los problemas de diseño y construcción que tiene el puente “venezolano”, uno de los más largos del mundo.

No obstante los tropiezos, Morandi ganó el concurso para construir el viaducto de Génova, inaugurado en 1967. “Los problemas se presentaron enseguida. En los años noventa se hicieron muchos trabajo porque se encontraron movimientos y se pretendió solucionar los problemas integrando la estructura originaria a los arreglos para evitar peligros.

Según Brencich, y el desastre de ayer le da razón: la tecnología para evitar la corrosión ideada por Morandi era un fracaso.
“Morandi equivocó el cálculo de la deformación viscosa. Era un ingeniero de grandes intuiciones pero sin gran práctica para el cálculo”, explicó.

Este y otros problemas han obligado a un continuo trabajo de mantenimiento, que 51 años después de la inauguración de la obra concluyeron en una gran tragedia.

Aunque el sistema creado por Morandi no funcionaba, el ingeniero firmó otro viaducto, el de la ciudad de Agrigento, en Sicilia. El viaducto Morandi comunica Agrigento con puerto Empédocles. En marzo de 2017 fue denunciado el degrado estructural de los pilones que sostienen el viaducto. En videos y fotos se mostraron los daños sufridos por los pilones con la armadura de hierro descubierta después que perdió la cobertura de cemento.

Tras la habitual tormenta de polémicas, se decidió cerrar el viaducto Morandi hace un año, pero no sustituirlo construyendo uno nuevo más seguro. Se está realizando una restructuración que costará al menos 30 millones de euros. La obra ha quedado, en realidad, condenada con el desastre del Puente Morandi.
El nuevo gobierno populista anunció una investigación a fondo y el castigo de los responsables. Las denuncias del ingeniero Antonio Brencich parecen aclarar definitivamente el fracaso tecnológico del diseño y realización del puente en los años sesenta. Las otras responsabilidades habrá que determinarlas, pero la sospecha de que el puente tenía graves problemas estructurales circulaba entre los genoveses desde hace años. Muchos lo llamaban no Puente Morandi o Puente de Brooklyn, sino Puente Enfermo.

 

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