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Despedida con goleada
Con tres goles de Messi y uno de Agüero, la Selección se despidió de los hinchas con una goleada sobre Haití. Y con la Pulga así, todos se ilusionan con la tercera Copa del Mundo.

Argentina se despidió de su público con la goleada esperada ante Haití, pero también sin despejar las enormes dudas que plantea un equipo al que a cada paso se le nota el poco tiempo de trabajo y la falta de un estilo definido. Fue 4-0, con un triplete de Messi (el primero de penal) y uno de Agüero, en una noche en la que quizás la mejor noticia fue la ausencia de problemas físicos el día previo a la partida rumbo a Europa y el Mundial.

Como se intuía desde antes de empezar, Haití no fue medida para sacar demasiadas conclusiones. Prácticamente ninguna desde el punto de vista defensivo, porque el equipo caribeño casi no se acercó al área de Caballero que, si vale el dato, no necesitó tocar la pelota con las manos en todo el encuentro.

 

En ese apartado lo único llamativo fue comprobar que no hubo una presión alta agobiante como alguna vez se vio en la selección chilena que entrenaba Sampaoli. Argentina prefirió pararse un par de metros delante de mitad de cancha y comenzar desde ahí la tarea de recuperación, apretando solo de manera muy ocasional la salida de la última línea visitante.

La mirada entonces se centró en lo que ofreciera el equipo para romper el 4-5-1 que plantó Haití, y en ese aspecto se vieron muchos altibajos. Exceptuando a Messi, cuya presencia opaca todo lo demásporque cualquier jugada se ilumina cuando la pelota pasa por su zurda y merece un capítulo aparte, hubo detalles buenos y otros no tanto.

Resultó interesante el funcionamiento de Di María y Tagliafico por izquierda, con el ex de Independiente escalando por dentro y dejándole la raya al Fideo, y aprovechando que Messi eligió buscar esa banda en el mayor porcentaje de sus pases. Fue bueno lo de Lo Celso, partiendo desde la posición de doble cinco pero con mucha movilidad y decisión para soltarse, asociarse en el toque y pisar el área de enfrente. De hecho, fue la víctima del penal que le permitió a Messi abrir el marcador. Y cabe sumar en el haber algunos pases largos de Mascherano para saltar líneas.

En el debe quedaron muchas más cosas. Le faltó velocidad detraslado a Argentina para desordenar a Haití y también mayor capacidad para aprovechar algunos huecos que dejaban los caribeños cuando alguna gambeta de Messi limpiaba el camino. Más allá de su búsqueda de desmarques y sus diagonales, el arquero haitiano prolongó un par de veces la negación de Higuaín con el arco. Di María mantuvo su línea irregular y sin definición, Lanzini estuvo muy por debajo del nivel mostrado ante Italia, y Salvio lastimó menos de lo pensado.

El partido tuvo muchas caídas de tensión, demasiadas para estirar la fiesta que pretendieron armar los hinchas en las tribunas. A partirdel minuto 30 y hasta bien entrado el segundo tiempo, el silencio y la frialdad ganaron el ambiente.

Los cambios sacudieron un poco al equipo. Justo después del 2-0 en una acción aislada, entraron Pavón, Agüero y Meza. El puntero de Boca ofreció más intención y concreción de desborde por izquierda (así llegó el tercer tanto). El Kun aportó su mayor participación y su mejor entendimiento con el 10 le puso más picante al ataque. Y también el jugador del Rojo tuvo más profundidad que Lanzini.

Pero todo dentro de un tono menor. Los goles fueron cayendo por decantación, marcando las distancias entre un equipo lleno de figuras y otro casi amateur, pero no hubo manera de volver enganchar a la gente más que de manera esporádica y el saludo final.

La cuenta llegó hasta cuatro. Era lo de menos. La despedida fue con aplausos pero sin euforia. La sensación, por más que Sampaoli se declarara "contento" con el ensayo y el capitán hablase de su ilusióny de la esperanza de que el equipo se vaya "encontrando de a poco", es que quedan demasiadas cuestiones por resolver en apenas dos semanas, las que restan para el debut ante Islandia en Rusia.

Y que todo, como siempre, sigue dependiendo de lo que haga Messi

Fuente: AS.com

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