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Legislatura: Rovira propone que Misiones garantice el acceso gratuito a los insumos menstruales

En el año de la igualdad entre la mujer y el hombre, el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, da un paso más allá en una reivindicación que se viene discutiendo desde hace tiempo en el colectivo feminista: el costo menstrual.

El conductor de la Renovación propone crear un programa de Provisión Gratuita de Elementos de Gestión Menstrual, a fin de garantizar el derecho a la igualdad, higiene y salud de niñas, adolescentes y mujeres.

La iniciativa es vanguardia en la Argentina, donde desde hace algunos años se viene discutiendo el costo de ser mujer. Hasta le pusieron nombre: impuesto rosa. Según datos recopilados el año pasado, una mujer gastaba 700 pesos al mes en productos higiénicos vinculados a la menstruación.

Se calcula que el costo anual de las toallitas ronda los 2.900 y el de los tampones, los 3.800 pesos.

Se entiende por elementos de gestión menstrual a todo producto de contención e higiene, necesario y apto para su uso durante el ciclo menstrual y el objetivo es asegurar el suministro gratuito de elementos de gestión menstrual en hospitales, centros de atención primaria de la salud y establecimientos educativos.

También busca garantizar el derecho a la salud menstrual, fortaleciendo el cuidado personal, evitando la discriminación y la desigualdad e instruir y brindar asistencia sobre la higiene y salud menstrual, impulsando el desarrollo y empatía de género entre sí.


También se prevé realizar estudios y estadísticas en establecimientos educativos con respecto a la vinculación de la inasistencia a clases de niñas y adolescentes durante su ciclo menstrual y organizar campañas de promoción y suministro de los productos en eventos sociales.

El ministerio de Salud deberá suministrar los elementos necesarios para la higiene y cuidado menstrual a simple requerimiento de los usuarios, respetando su elección y garantizando la protección de identidad y confidencialidad.

Además, debe crear un registro que contenga una base de datos de los productos más solicitados.

Rovira argumenta que “el modelo misionero de política sanitaria demuestra que la salud pública continúa siendo uno de los ejes más importantes, junto a la educación, teniéndose a ambos como política de Estado. Esto se ve reflejado en la introducción de los nuevos paradigmas en la salud pública y educación, destacando así las acciones llevadas adelante para proteger todo el entramado social, como las leyes de Asistencia Integral del Albinismo, de Alzhéimer, el Sistema de Triage, entre otras”.

“En la búsqueda de la excelencia legislativa y el fervor de brindarle al pueblo misionero disponibilidad en los servicios y como consecuente su ejercicio innegable, las políticas sanitarias han progresado hasta el punto de brindar calidad en los servicios de salud, totalmente gratuitos, de costo cero, beneficios que en la actualidad están dejando de existir como consecuencia de que la medicina está fuertemente impulsada por empresas privadas. Frente a este panorama, como Provincia hemos tomado la iniciativa de incluir progresivamente a todos los sectores que se han visto vulnerados, por ello con este proyecto pretendemos enfocarnos en un tema muy importante, pero muchas veces ignorado: “la salud menstrual”.

Este derecho implica poder acceder a una higiene saludable durante el ciclo menstrual, teniendo en cuenta que la menstruación es un proceso natural y sano para las niñas y mujeres en edad reproductiva, con el cual conviven cada mes. Este ciclo comienza cuando una niña llega a la pubertad, fase conocida como “menarquía” y continua hasta que alcanza el final de su fertilidad, denominada como “menopausia”. La desigualdad de género, la pobreza extrema, las crisis humanitarias y ciertas tradiciones han tornado en la mayoría de los casos a este periodo una etapa de estigma y privaciones, que como consecuencia el género femenino en todas sus edades se ve atravesando la exclusión, discriminación y ciertas restricciones; ya sean culturales o autoimpuestas, como en el caso de que las niñas en edad escolar eviten participar en actividades atléticas o sociales”, explica el diputado.

Desde el punto de vista del derecho a la educación de las mujeres y niñas, según estudios, el Banco Mundial ha estimado que a nivel global se pierden entre diez y el veinte por ciento de los días de clases por causa de acceso a la higiene menstrual. Manejar su período en lugares fuera de casa es un desafío que enfrentan las chicas durante la adolescencia, y la falta de los elementos de higiene inicia un círculo vicioso; faltar a la escuela, no cumplir con tareas, dejar de participar en actividades que ayudan a desarrollar su confianza y habilidades.

Estos insumos son un bien insustituible y necesario, ya que les permite a las mujeres participar de la vida pública y social, ejercer sus actividades diarias y la educación en igualdad de condiciones.

 

Fuente: Economis.

Legislatura: Rovira propone que Misiones garantice el acceso gratuito a los insumos menstruales

Legislatura: Rovira propone que Misiones garantice el acceso gratuito a los insumos menstruales

En el año de la igualdad entre la mujer y el hombre, el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, da un paso más allá en una reivindicación que se viene discutiendo desde hace tiempo en el colectivo feminista: el costo menstrual.

El conductor de la Renovación propone crear un programa de Provisión Gratuita de Elementos de Gestión Menstrual, a fin de garantizar el derecho a la igualdad, higiene y salud de niñas, adolescentes y mujeres.

La iniciativa es vanguardia en la Argentina, donde desde hace algunos años se viene discutiendo el costo de ser mujer. Hasta le pusieron nombre: impuesto rosa. Según datos recopilados el año pasado, una mujer gastaba 700 pesos al mes en productos higiénicos vinculados a la menstruación.

Se calcula que el costo anual de las toallitas ronda los 2.900 y el de los tampones, los 3.800 pesos.

Se entiende por elementos de gestión menstrual a todo producto de contención e higiene, necesario y apto para su uso durante el ciclo menstrual y el objetivo es asegurar el suministro gratuito de elementos de gestión menstrual en hospitales, centros de atención primaria de la salud y establecimientos educativos.

También busca garantizar el derecho a la salud menstrual, fortaleciendo el cuidado personal, evitando la discriminación y la desigualdad e instruir y brindar asistencia sobre la higiene y salud menstrual, impulsando el desarrollo y empatía de género entre sí.


También se prevé realizar estudios y estadísticas en establecimientos educativos con respecto a la vinculación de la inasistencia a clases de niñas y adolescentes durante su ciclo menstrual y organizar campañas de promoción y suministro de los productos en eventos sociales.

El ministerio de Salud deberá suministrar los elementos necesarios para la higiene y cuidado menstrual a simple requerimiento de los usuarios, respetando su elección y garantizando la protección de identidad y confidencialidad.

Además, debe crear un registro que contenga una base de datos de los productos más solicitados.

Rovira argumenta que “el modelo misionero de política sanitaria demuestra que la salud pública continúa siendo uno de los ejes más importantes, junto a la educación, teniéndose a ambos como política de Estado. Esto se ve reflejado en la introducción de los nuevos paradigmas en la salud pública y educación, destacando así las acciones llevadas adelante para proteger todo el entramado social, como las leyes de Asistencia Integral del Albinismo, de Alzhéimer, el Sistema de Triage, entre otras”.

“En la búsqueda de la excelencia legislativa y el fervor de brindarle al pueblo misionero disponibilidad en los servicios y como consecuente su ejercicio innegable, las políticas sanitarias han progresado hasta el punto de brindar calidad en los servicios de salud, totalmente gratuitos, de costo cero, beneficios que en la actualidad están dejando de existir como consecuencia de que la medicina está fuertemente impulsada por empresas privadas. Frente a este panorama, como Provincia hemos tomado la iniciativa de incluir progresivamente a todos los sectores que se han visto vulnerados, por ello con este proyecto pretendemos enfocarnos en un tema muy importante, pero muchas veces ignorado: “la salud menstrual”.

Este derecho implica poder acceder a una higiene saludable durante el ciclo menstrual, teniendo en cuenta que la menstruación es un proceso natural y sano para las niñas y mujeres en edad reproductiva, con el cual conviven cada mes. Este ciclo comienza cuando una niña llega a la pubertad, fase conocida como “menarquía” y continua hasta que alcanza el final de su fertilidad, denominada como “menopausia”. La desigualdad de género, la pobreza extrema, las crisis humanitarias y ciertas tradiciones han tornado en la mayoría de los casos a este periodo una etapa de estigma y privaciones, que como consecuencia el género femenino en todas sus edades se ve atravesando la exclusión, discriminación y ciertas restricciones; ya sean culturales o autoimpuestas, como en el caso de que las niñas en edad escolar eviten participar en actividades atléticas o sociales”, explica el diputado.

Desde el punto de vista del derecho a la educación de las mujeres y niñas, según estudios, el Banco Mundial ha estimado que a nivel global se pierden entre diez y el veinte por ciento de los días de clases por causa de acceso a la higiene menstrual. Manejar su período en lugares fuera de casa es un desafío que enfrentan las chicas durante la adolescencia, y la falta de los elementos de higiene inicia un círculo vicioso; faltar a la escuela, no cumplir con tareas, dejar de participar en actividades que ayudan a desarrollar su confianza y habilidades.

Estos insumos son un bien insustituible y necesario, ya que les permite a las mujeres participar de la vida pública y social, ejercer sus actividades diarias y la educación en igualdad de condiciones.

 

Fuente: Economis.

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