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El pichón, de menos de dos meses, es un cardenal amarillo que acompaña al hombre que lo rescató en el reparto de soda por los barrios de la capital cordobesa.

El pajarito pasa entre 15 y 16 horas en la camioneta del sodero que lo lleva con su jaula y bebedero y lo está domesticando, tarea nada dificil debido a la rápida adaptación del cardenal amarillo.

"Se baña y todo, es un amor el pichón", asegura Guillermo Bisig, el experimentado sodero cordobés. "Me lo dieron de un cautiverio porque tenía problemas en las patitas, lo desplazaba la madre", cuenta el hombre que está feliz por poder rescatar al pájaro que no se separa de él, desde que se hizo cargo de asistirlo.

"Y acá lo tengo, criándolo. Cada dos horas le doy de comer y ahora come solo ya", finaliza diciendo Bisg, el salvador del cardenal amarillo herido y desplazado por su madre.