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Aparentemente, el uniformado no calculó correctamente la fuerza y la dirección del viento y la sustancia lacrimógena terminó afectando a los propios agentes.
 
Varios efectivos policiales búlgaros resultaron afectados por el gas pimienta lanzado por uno de sus propios compañeros mientras reprimían a un grupo de manifestantes opositores que este sábado intentaban llegar hasta la Asamblea Nacional de Bulgaria en Sofía, la capital del país, informa el canal Nova.
 
En las imágenes grabadas por un testigo se aprecia cómo uno de los uniformados pretende aplicar la sustancia lacrimógena contra los protestantes, pero no calcula correctamente la fuerza ni la dirección del viento y, como consecuencia, rocía a otros agentes en el rostro.
 
"Bulgaria es un país pacífico, por lo cual las protestas rara vez van más allá de unos empujones", de modo que "eso explica la falta de experiencia de la Policía con el gas pimienta", argumentó Jasper Neve, un vecino de Sofía y autor de la publicación.