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Carla, elefanta de 45 años y una de las grandes atracciones de un circo italiano en gira, vio la nieve por primera vez y no pudo contener su curiosidad.

Una elefanta de circo, que en la ciudad rusa de Ekaterimburgo vio la nieve por primera vez, escapó para bañarse en ella cuando era llevada a un camión para trasladarla a otro sitio. Los medios locales reportan que el animal es una de las atracciones de un circo italiano que dio funciones en esa ciudad durante los festivos del invierno y ahora se va a San Petersburgo.

Al ser sacada a la calle, Carla, como es llamado el enorme ejemplar de 45 años, rompió la cuerda que la ataba a otro elefante y se fue hacia la zona peatonal, donde había mucha nieve. Entonces se acostó sobre el blanco y frío manto y, después de satisfacer su curiosidad, dejó a los adiestradores llevarla de nuevo al transporte.

Según comentaron los representantes del circo, los animales tenían que ser subidos a los camiones para terminar de recoger las instalaciones circenses. "Los elefantes se alegraron mucho al ver la nieve, se fijaron en los árboles, y decidieron que los peatones eran espectadores", añadieron.



El hombre cree que la tumba falsa es obra de su exmujer y ha contactado con las autoridades locales para cubrir la lápida.

Alan Hattel, de 75 años, se llevó la sorpresa de su vida al encontrar una tumba con su nombre en el cementerio de la ciudad escocesa de Forfar, reporta el portal local The Courier. En la lápida también había otro nombre: el de su exmujer, de la que se separó hace 26 años y con quien tiene dos hijos en común. Ahora está convencido de que fue ella la responsable de la tumba falsa.

El hombre contó a los periodistas que en los últimos meses sus amigos habían dejado de llamarle y había empezado a sospechar que algo extraño debía estar pasando. "La gente piensa que estoy muerto", lamentó.

"Aún estoy vivo", proclamó el escocés, asegurando que "nunca jamás" expresó su voluntad de ser enterrado junto a su exesposa. "Ni siquiera quiero ser enterrado, tengo la intención de que me incineren", señaló.

El medio intentó infructuosamente hablar con la exmujer de Hattel, mientras que el hombre se puso en contacto con las autoridades locales para poder tapar la lápida con su nombre.

El pichón, de menos de dos meses, es un cardenal amarillo que acompaña al hombre que lo rescató en el reparto de soda por los barrios de la capital cordobesa.

El pajarito pasa entre 15 y 16 horas en la camioneta del sodero que lo lleva con su jaula y bebedero y lo está domesticando, tarea nada dificil debido a la rápida adaptación del cardenal amarillo.

"Se baña y todo, es un amor el pichón", asegura Guillermo Bisig, el experimentado sodero cordobés. "Me lo dieron de un cautiverio porque tenía problemas en las patitas, lo desplazaba la madre", cuenta el hombre que está feliz por poder rescatar al pájaro que no se separa de él, desde que se hizo cargo de asistirlo.

"Y acá lo tengo, criándolo. Cada dos horas le doy de comer y ahora come solo ya", finaliza diciendo Bisg, el salvador del cardenal amarillo herido y desplazado por su madre.

 

 

 

Un usuario de Twitter mostró el mosquito gigante que mataron con su madre con un insecticida y la imagen se viralizó rápidamente, generando comentarios de todo tipo.

"Entró pisteando como un campeón, mi vieja entró en pánico y lo re falopeó con el Raid (sic)", contó Ezequiel Lobo al compartir la foto del mosquito gigante muerto al lado de otro "normal" para permitir la correcta comparación. "No encontré nada parecido en internet. O es una nueva evolución tipo Chernobyl o estoy en Jumanji y recién me entero", comentó el usuario en referencia a la película de acción donde los animales toman dimensiones aterradoras.

Según surgió de una investigación en Santa Fe, donde aparecieron mosquitos de similar envergadura, este tipo de mosquito es muy común en América del Norte, en las zonas de clima más tropical. Además siempre aparecen luego de fenómenos cómo los huracanes.

En Santa Fe comenzó a hablarse de esta especie entre 2016 y 2017, después de la serie de inundaciones que se produjeron en la región central y en donde estos animales, conocidos con el nombre de Gallinippers (monstruo), se convirtieron en una plaga, sobre todo en zonas rurales. La acumulación de agua, como dijimos, es un ambiente propicio para su desarrollo al igual que en verano.

Esta especie sobresale a las demás ya que su tamaño es cuatro veces el tamaño de un mosquito normal. Su nombre científico es Psorophora ciliata, pero suelen llamarlos gallinippers. Las larvas son también grandes y muy agresivas, y es por eso que puede notarse una disminución de otras especies durante la proliferación de este gigante, ayudando a combatir enfermedades como el dengue o el zika, transmitidos por ejemplares más pequeños.

Los huevos de esta especie, que la hembra pone por millones, pueden permanecer latentes durante meses y hasta años en espera de una inundación. Cuando las hembras se aparean, salen en busca de sangre, sobre todo de animales, como reses, pero también de seres humanos. Su picadura es muy dolorosa, capaz de atravesar gruesas vestimentas y su alto nivel de agresividad hace que nos persigan incansablemente. Este mosquito es bastante resistente a insecticidas y las áreas rurales son imposible de cubrir por su gran extensión, proliferando libremente.

 

El ave comenzó a tomar su alimento y se lo comenzó a repartir generosamente a sus particulares vecinos.

Un particular video se viralizó esta semana, donde se puede ver el gesto solidario de un pato que les da de comer a unos peces que tiene al lado.

El registro muestra cómo el ave toma la comida y se la pone directamente en la boca de los peces, que comienzan a agruparse alrededor de él cuando se dan cuenta de que está repartiendo alimento.