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Cuarentena: la violinista rusa que emociona desde el balcón en Tucumán

Marianna Kazakova es rusa y vive hace dos años en Tucumán. Su música emociona a Barrio Norte.

Sus palabras, al igual que su música, son poéticas. Marianna Kazakova llegó en 2018 a la Argentina luego de haberse enamorado de su esposo, Miguel Nacul, el año anterior en Titicaca.

 Conmovida, relata que mientras cumple con la cuarentena obligatoria impuesta por el gobierno, le resultó emocionante ver cómo artistas de toda Europa salían a sus balcones a cantar y tocar distintos instrumentos para levantar el ánimo. “Esto nos llevó, simultáneamente con Miguel, a preguntarnos, ¿y si lo hacemos aquí? El encierro lo cumplimos juntos con mi esposo, y aunque él no me acompaña con ningún instrumento, siempre siento su apoyo”, contó.

Así fue como Kazakova tomó su violín y se propuso ofrecer un show en vivo para sus vecinos de avenida Salta al 600.

“La primera noche salí con cierta timidez y casi no miré a los balcones que están al frente del edificio dónde vivo, pero si oí aplausos que se hacían con cada noche más fuertes”.

Rápidamente, los vecinos de los edificios cercanos se percataron del espectáculo y se decidieron a salir también a sus balcones y terrazas a acompañarla.

“Sé que están porque de noche se ven las ventanas con luz y la gente sale a tomar un mate o simplemente están ahí cada uno con su teléfono iluminando”, aseguró.

“Lo que pasó ayer fue realmente emocionante, salí con mi violín y fui recibida con fuertes aplausos, fue para llorar. Al interpretar un tema oí un grito: “te amamos”, dijeron. Creo que es el público más generoso que he tenido”, concluyó.

Fuente: La Gaceta

Cuarentena: la violinista rusa que emociona desde el balcón en Tucumán

Cuarentena: la violinista rusa que emociona desde el balcón en Tucumán

Marianna Kazakova es rusa y vive hace dos años en Tucumán. Su música emociona a Barrio Norte.

Sus palabras, al igual que su música, son poéticas. Marianna Kazakova llegó en 2018 a la Argentina luego de haberse enamorado de su esposo, Miguel Nacul, el año anterior en Titicaca.

 Conmovida, relata que mientras cumple con la cuarentena obligatoria impuesta por el gobierno, le resultó emocionante ver cómo artistas de toda Europa salían a sus balcones a cantar y tocar distintos instrumentos para levantar el ánimo. “Esto nos llevó, simultáneamente con Miguel, a preguntarnos, ¿y si lo hacemos aquí? El encierro lo cumplimos juntos con mi esposo, y aunque él no me acompaña con ningún instrumento, siempre siento su apoyo”, contó.

Así fue como Kazakova tomó su violín y se propuso ofrecer un show en vivo para sus vecinos de avenida Salta al 600.

“La primera noche salí con cierta timidez y casi no miré a los balcones que están al frente del edificio dónde vivo, pero si oí aplausos que se hacían con cada noche más fuertes”.

Rápidamente, los vecinos de los edificios cercanos se percataron del espectáculo y se decidieron a salir también a sus balcones y terrazas a acompañarla.

“Sé que están porque de noche se ven las ventanas con luz y la gente sale a tomar un mate o simplemente están ahí cada uno con su teléfono iluminando”, aseguró.

“Lo que pasó ayer fue realmente emocionante, salí con mi violín y fui recibida con fuertes aplausos, fue para llorar. Al interpretar un tema oí un grito: “te amamos”, dijeron. Creo que es el público más generoso que he tenido”, concluyó.

Fuente: La Gaceta